
Con un tiempo total de 8:07.97, casi 10 segundos menos que el que tenía el último vehículo de producción más veloz (el Megane R26 R), consiguió ayer el Megane RS Trophy entrar en el mundo de la leyenda automovilística (al menos en lo que se refiere a este mítico circuito alemán).
El Megane montaba gomas Bridgestone RE050A, es decir, neumáticos que se comercializan para automóviles de serie, y que garantizan el máximo agarre con las más altas prestaciones, gracias a las dos capas de Rayon (en palabras del propio fabricante).



