13 ago. 2019

Los Fórmula 1 del futuro deberían llevar parabrisas


Aunque parezca irónico, los coches más veloces del mundo no equipan un parabrisas que para proteger al conductor, cuando en nuestros vehículos de calle no concebiríamos conducir sin él. Los motivos son diversos, pero no cabe duda de que la seguridad de los pilotos aumentaría si sus monoplazas llevaran un parabrisas que protegiera su cabeza y mejorase su visión.

Desde sus inicios, en la Fórmula 1 siempre han competido coches monoplaza y abiertos, quedando los automóviles "cerrados" (con techo y parabrisas) para otras categorías. Bajo esta configuración, la protección de la cabeza del piloto se confía a un casco y a otros elementos del chasis y la carrocería; y su ventilación, al libre paso del aire.

50 años del Ford Capri


Fue el año en que el hombre caminó sobre la Luna por primera vez, se celebró el legendario festival de Woodstock y los primeros Boeing 747 surcaron a los cielos. Ese mismo año, hace medio siglo, El Ford Capri circuló por primera vez por las carreteras de Europa.

Cuando se lanzó en 1969, lo hizo como "el coche que siempre te prometiste a ti mismo" y más de 1.8 millones de personas cumplieron esa promesa. La demanda hizo que la planta de Ford en Colonia (Alemania), fabricase Capris durante los siguientes 17 años, a lo largo de tres generaciones, hasta 1986. Desde entonces, innumerables conductores han seguido poseyendo, conduciendo y disfrutando de uno de los coches deportivos más conocidos de Europa.

Historia de la evolución de las parrillas de los BMW


BMW tiene varios rasgos de diseño característicos que lucen todos sus modelos. La curva Hofmeister que da forma a la las ventanillas traseras, la mirada "de cuatro ojos" (actualmente con diferentes diseños y formas) y la parrilla de doble riñón, que hace perfectamente reconocible a cada BMW sin necesidad de comprobar la insignia de la marca.

Y es que la inmensa mayoría de los modelos que BMW ha diseñado en su historia tienen el denominador común de su inconfundible parrilla frontal (solo los microcoches de los años 50, el BMW Isetta - que originalmente era un ISO, de ahí su nombre, "ISetta" [pequeño ISO] - , el BMW 600 o el compacto BMW 700 no la incorporaban). El diseño de este elemento ha evolucionado a lo largo de la historia, influido por las tendencias de cada época, y por los avances en la aerodinámica y la refrigeración de los motores. El objetivo principal de la parrilla es canalizar aire fresco hacia el radiador para refrigerar el motor.

20 años del Porsche 911 GT3


La presentación del primer Porsche 911 GT3 en el Salón del Automóvil de Ginebra, en marzo 1999, marcaba el comienzo de una nueva era para los exigentes conductores de vehículos deportivos. Como ningún otro Porsche 911, el GT3 encarnaba las señas de identidad de Porsche Motorsport. Desarrollado por el bicampeón del mundo de rallyes Walter Röhrl, el ingeniero de competición Roland Kussmaul y los especialistas de Porsche Motorsport en Weissach, el Porsche 911 GT3 trasladaba la agilidad de la pista a la carretera. Desde entonces, este atleta de producción en serie se ha ido haciendo aun más rápido, más preciso y más dinámico con cada nueva generación. Con su motor atmosférico, la transmisión manual y la tracción trasera sigue siendo a día de hoy el Porsche 911 más popular entre los puristas.

Las versiones de competición del Porsche 911 GT3 han escrito la historia de las carreras. Además de innumerables victorias en su categoría, el GT3 ha logrado numerosos triunfos absolutos en las principales pruebas de resistencia, como las 24 Horas de Spa, las 24 Horas de Daytona y las 24 Horas de Nürburgring, que ha ganado en siete ocasiones desde el año 2000. El haber incorporado siempre la experiencia y las innovaciones del mundo de la competición al desarrollo de la siguiente versión de carretera es parte de la receta del éxito del Porsche 911 GT3. Por eso no es de extrañar que alrededor del 80 por ciento de los Porsche 911 GT3 producidos hayan sido utilizados asiduamente en los circuitos.