Tracción trasera, inyección y una suspensión que parece de otra categoría. Probamos la versión más sabrosa de la nueva gran berlina de Sochaux.
Hay berlinas que llegan con el pecho hinchado y otras que se limitan a abrir la puerta y esperar a que uno entre. El Peugeot 505 es de las segundas. Lo recogimos una mañana de otoño en las afueras de Sochaux, con las hojas pegadas al parabrisas, y bastó recorrer los primeros kilómetros para entender por qué en Francia ya hablan de él como el coche más sensato de su categoría. No pretende deslumbrar. Pretende que usted no tenga que bajarse de él con dolor de espalda.
Línea sobria, firma italiana
Con 4,58 metros de longitud y unos 2,75 de distancia entre ejes, el 505 se presenta como una berlina de tres volúmenes, con líneas rectas, grandes superficies acristaladas y una zaga bien resuelta. Su estilo, de inspiración italiana, envejecerá con dignidad. Dentro, la tapicería mullida y los asientos amplios invitan a la calma. Se viaja con holgura delante y detrás, y el maletero, de unos 485 litros, admite el equipaje de toda una familia numerosa.
Inyección con buenos modales
La versión STI monta un cuatro cilindros de 2,0 litros con inyección de gasolina, que entrega unos 110 CV con una suavidad notable. No es un motor deportivo en el sentido estricto: sube de vueltas con un ronroneo discreto y empuja con más elasticidad que furia. Nuestras mediciones arrojaron unos 11 segundos de 0 a 100 km/h y una punta cercana a los 175 km/h. A cambio, el consumo ronda los 10 litros a los cien, una cifra razonable para un coche de este porte.
«No pretende deslumbrar. Pretende que usted no tenga que bajarse con dolor de espalda.»
Scott Hebron
La suspensión, su gran baza
Aquí está el verdadero argumento del 505. Con un tren delantero McPherson y un eje trasero rígido guiado por brazos tirados y barra Panhard, el coche filtra los baches con una sensatez casi británica. La dirección asistida es ligera pero comunicativa, y en curvas rápidas el 505 se apoya con nobleza, sin sobresaltos ni reacciones nerviosas. Con la tracción trasera, el comportamiento es limpio y previsible. Los frenos, de disco delante, cumplen con holgura.
Lo que nos gustó y lo que no
Nos conquistaron su confort de marcha, su estabilidad a velocidad de autopista, la amplitud interior y la suavidad de la inyección. Menos convincentes nos parecieron el consumo, algo elevado, unas prestaciones que quedan por debajo de lo que sugiere el tamaño y un cuadro de instrumentos funcional, pero sin alegría. No es un coche para enamorarse a primera vista, sino para quedarse mucho tiempo.
Ficha técnica
· Peugeot 505 STI
Motor 4 cilindros, 1.995 cc, ~110 CV
Alimentación Inyección de gasolina
Tracción Trasera
Suspensión McPherson / eje rígido con Panhard
Velocidad máxima ~175 km/h
0-100 km/h ~11 s
Consumo medio ~10 l/100 km
Maletero ~485 l
Confort 9,2
Comportamiento 8
Habitabilidad 8,5
Prestacionesb6
Consumo 5
Acabados 7
Veredicto
El 505 STI no es el más rápido ni el más lujoso de su clase, pero sí uno de los más equilibrados. Ofrece una suspensión de primera, un espacio de sobra y una marcha tan serena que los kilómetros pasan sin que uno los note. Si busca una gran berlina para devorar autopistas con la espalda intacta, este Peugeot es una apuesta segura.