
El 48 Rallye Príncipe de Asturias se presentaba como una prueba muy especial para Alberto Hevia y todo su equipo al ser el rallye "de casa", por lo que el piloto asturiano deseaba hacer una buena carrera y luchar por la victoria, cosa que al final consiguió, siendo el vencedor final de la carrera.
Desde la primera sección del rallye Hevia e Iglesias, con su Škoda Fabia S2000, se ponían en cabeza de la clasificación, batiendo a todos sus rivales nacionales y extranjeros, siendo los más rápidos en cada uno de los trece tramos cronometrados que componían la prueba.





