
La próxima generación del Ford Focus ha sido probado en algunos de los lugares más extremos del planeta. Ha estado sobre los lagos árticos congelados, atravesando los más calientes desiertos e impulsado cargas de arriba a abajo por los puertos alpinos más altos, todo ello para garantizar una calidad y servicio impecable, así como una fiabilidad a toda prueba allá por donde se vaya.
La altitud afecta a los automóviles de la misma manera que afecta a los seres humanos. Cuanto más alto, menos oxígeno hay en el aire y se hace más difícil la respiración y el funcionamiento, por ello Ford ha testeado con frecuencia su Focus en los Alpes austríacos, en la Grossglockner High Alpine Road.
Terminada en 1935, esta impresionante carretera teje su camino de asfalto con el corazón del Parque Nacional Hohe Tauern a su derecha, antes de terminar frente a la montaña más alta de Austria, el Grossglockner (3798 m.) y su glaciar, el Pasterze.




