Los dos son coupés franceses de formas atrevidas y vocación deportiva, y los separan tres décadas. Los pusimos frente a frente para ver qué ha cambiado, y qué no, en el arte de hacer un coche que apetezca conducir.
Presencia
El Fuego mide 4,36 m de largo y 1,315 m de alto. Es largo, bajo y de líneas rectas, muy ochentas. El RCZ es unos 7 cm más corto (4,29 m) y casi 5 cm más alto (1,362 m), pero compensa con músculo: la doble burbuja del techo, las llantas de 19" y unas formas que no han envejecido nada. Uno parece dibujado con escuadra y el otro con una curva continua.
Mecánica
El GTX monta un 2.0 atmosférico de 110 CV a 5.500 rpm y 160 Nm a 3.000 rpm, con caja de cinco marchas. El RCZ THP 270 recurre a un 1.6 turbo de 270 CV a 6.000 rpm y 330 Nm ya a 1.900 rpm, con seis marchas. Es mucho motor para tan poca cilindrada: unos 169 CV por litro frente a los 55 del Renault.
Con 9,2 kg por cada caballo frente a los 5 kg/CV del RCZ, el resultado se intuye.
Prestaciones
El Fuego llega a 192 km/h, una cifra respetable en su época. El Peugeot alcanza 249 km/h (155 mph) y pasa de 0 a 62 mph en 5,9 segundos, o 6,1 con acompañante. El GTX no declara aceleración en su ficha, pero la relación peso/potencia deja poco misterio.
Peso y frenos
Aquí el Fuego juega su baza: 1.016 kg en vacío frente a 1.355 kg del RCZ, 339 kg menos. Sus frenos son de disco delante y tambor detrás. El Peugeot lleva discos ventilados delante y discos detrás, que a estas velocidades se agradecen.
Consumos
Cuidado con comparar con ligereza, porque los ciclos de homologación no se parecen. El GTX declara 5,6 l/100 km a 90 km/h, 7,5 a 120 km/h y 11,6 en ciudad. El RCZ declara 6,3 l/100 km en ciclo mixto, 5,1 en carretera y 8,4 en ciudad. Con el doble de par y 160 CV más, es el moderno quien consume menos en ciudad.
Vida a bordo
El Fuego es un cuatro plazas con 338 litros de maletero, ampliables hasta 780, y 57 litros de depósito. El RCZ ofrece 309 litros y 55 de depósito. Para el día a día, el Renault es más práctico.
Veredicto
En números, el RCZ gana por goleada: más del doble de potencia, el doble de par y 57 km/h más de punta. Pero el Fuego, más ligero y más honesto, tiene algo que las cifras no recogen: el encanto de un coupé que no necesitaba demostrar nada a nadie. Si buscas rendimiento, el Peugeot. Si buscas carácter y un clásico que se disfruta a ritmo de paseo, el Renault.