Un V4 de ángulo estrecho, doble árbol de levas y tracción delantera. Probamos el cupé que ha hecho soñar a media Italia con un motor de otra época y de otro mundo.
Hay coches que se compran con la cabeza y otros que se compran con el corazón. El Lancia Fulvia Coupé pertenece, sin discusión, a los segundos. Lo recogimos en las afueras de Turín, una mañana de luz dorada, y desde el primer vistazo supimos que aquí nadie había querido fabricar un coche razonable. Se trataba de un cupé pequeño, con estilo, hecho por gente a quien le importaba cómo sonaba un motor.
Línea de sastre italiano
Con apenas 3,97 metros de longitud, el Fulvia Coupé es un cuatro plazas de proporciones delicadas: capó largo, cabina retrasada y una zaga limpia, rematada por unos pilotos discretos. Los faros rectangulares, la calandra baja y las líneas tensas le dan un aire de cupé de gran turismo en miniatura. Dentro, el ambiente es sobrio y cuidado: volante de madera, instrumentación redonda, asientos bien sujetos y una palanca de cambios que cae justo a mano. Delante se va de maravilla, y atrás, para dos adultos, solo se aguanta un viaje corto.
El V4 que canta
El corazón del Fulvia es una pequeña joya: un V4 de ángulo estrechísimo, con doble árbol de levas en cabeza, de 1,3 litros y unos 90 CV. Sube de vueltas con una ansiedad contagiosa, con ese ronquido metálico que no se parece al de ningún otro motor. Nuestras mediciones arrojaron unos 12 segundos de 0 a 100 km/h y una punta cercana a los 170 km/h. El cambio manual, de cinco marchas en esta versión S, es preciso y de recorridos cortos. El consumo, de unos 10 litros a los cien, es el precio de pasárselo bien.
Tracción delantera con carácter
Lo más sorprendente del Fulvia es su comportamiento. Con tracción delantera, suspensión delantera independiente con ballesta transversal y un eje trasero rígido, el coche se agarra al asfalto con una nobleza admirable. La dirección, precisa y comunicativa, pide poco esfuerzo, y el peso contenido, cerca de 950 kilos, hace el resto. En curvas rápidas el cupé se mantiene plano y confiado, con un ligero subviraje progresivo. Los frenos de disco en las cuatro ruedas, con los delanteros montados junto a la caja de cambios, detienen el coche sin dramas.
Lo que nos gustó y lo que no
Nos conquistaron su sonido, su elegancia, la precisión de su dirección y un comportamiento digno de un coche mucho más caro. Menos convincentes nos parecieron la poca habitabilidad trasera, el ruido de motor y transmisión a velocidad de crucero y un precio que lo sitúa lejos de lo razonable. Si además tiene en cuenta que su mecánica exige manos expertas, entenderá que el Fulvia sea, sobre todo, una pasión.
Ficha técnica
· Lancia Fulvia Coupé
Motor V4 estrecho, ~1.3 l, ~90 CV
Distribución Doble árbol de levas en cabeza
Cambio Manual, 5 velocidades
Tracción Delantera
Frenos Disco en las cuatro ruedas
Velocidad máxima~170 km/h
0-100 km/h~12 s
Consumo medio~10 l/100 km
Diseño 9,2
Motor 9
Dirección 8,8
Comportamiento 8,5
Habitabilidad 4,5
Precio 3
Veredicto
El Fulvia Coupé no es el cupé más práctico ni el más barato de su categoría. Es el más encantador. Un motor que canta, una dirección que habla y una línea de sastre italiano hacen de él un coche para disfrutar con las manos y con los oídos. Si busca un compañero con alma, difícilmente encontrará nada más seductor en tan poco espacio.
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