¿Está la industria de las motos acabada?

Los fabricantes de motocicletas han huido de España, y junto con ellos han ido desapareciendo muchas de las marcas originarias de nuestro país. Pero la culpa no es solo del mercado global, la Administración es también una de las principales responsables.


Hace una semana que fue el EICMA, el Salón dedicado al mundo de las dos ruedas más importante a nivel europeo, y uno de los principales del mundo. Sin embargo este año hubo patentes ausencias, muy pocas novedades y una limitadísima difusión. Algo grave está ocurriendo en el mundo de la moto desde hace años, muy grave. Se está produciendo una auténtica desbandada, un desmantelamiento en un sector que antes movía miles de millones en España y que era clave para nuestra economía.

Las ausencias de novedades son lógicas, teniendo en cuenta que muchas marcas han desaparecido del mercado absorbidas por los grandes grupos industriales (con Piaggio a la cabeza, pero también con Honda). A ello hay que unir el auge de marcas chinas y coreanas, cada vez con mayor presencia en el mercado, y para las cuales el EICMA no es tan importante como lo era antes para los fabricantes europeos, además de que ellas cuentan con sus propios Salones en sus regiones.




El varapalo de la industria de la moto y el scooter ha llegado hasta tal punto que algunos fabricantes de coches han aprovechado la situación de debilidad de las marcas de moto para adquirirlas. Tal es el caso de Audi con Ducati o de Mercedes-Benz con MV Agusta.

Pero el descenso de ventas, la insostenibilidad del mercado y la fragilidad de su negocio, ¿de quién es la culpa? ¿Por qué el consumidor adquiere cada vez menos motos? No es la irrupción de las marcas chinas con sus productos de baja calidad y de bajos precios el mayor problema. Lo que acabó dándole la puntilla al mercado de las motos, sobre todo en España, ha sido en buena parte culpa de la Administración. El impedimento a que la gente adquiriera motocicletas poniéndoles pruebas y obligándoles a carísimos periodos de formación en las auto-escuelas ha supuesto que a día de hoy el obtener el carnet de moto (el A) solo puedan conseguirlo, en España, unos pocos privilegiados.


Tras las quejas del sector de las motos y de la patronal el Gobierno español ideó "un parche", una "licencia" administrativa temporal (no se sabe por cuanto) para que los poseedores del carné de coche pudieran conducir también motos de 125 cc. de cilindrada. No era -ni es- una convalidación con el permiso A1, esto debemos dejarlo muy claro. El hecho de que sea simplemente una licencia administrativa pero no una convalidación en toda regla hace que los que no tengan carné de moto vivan en una constante cuerda floja. En cualquier momento, de la noche a la mañana y sin previo aviso, la Administración podría retirar esa licencia, y los poseedores de motos de 125cc que solo tuviesen el carné B pero no el A1, el A2 o el A, no podrían conducirlas.

En España por desgracia siempre se va de extremo a extremo. De hace unos años, en los cuales con el permiso de conducir coches obtenías automáticamente los permisos de motocicletas, incluso de gran cilindrada, se ha pasado a estos tiempos en los que las motos son total y radicalmente despreciadas, ignoradas y lo que es más: es un sector atacado por todos los flancos. Por ello no es extraño que cada vez desaparezcan más fabricantes, que marcas históricas como Peugeot estén cerca de ser absorbidas por las chinas o coreanas, y que algunas otras pasen de manos convirtiéndose en fabricantes de motos exclusivas para el segmento premium, que es el único capaz de mantenerse a flote en un entorno así, como lo es BMW con Motorrad.


Por desgracia poco se puede hacer. Aunque los scooters son una de las mejores opciones de desplazamiento en las atosigadas ciudades, sus propietarios o aspirantes a serlo se encuentran con el muro infranqueable de la Administración.

El sector de la moto intenta reinventarse con las motos eléctricas, en donde han entrado pisando muy fuerte marcas tan históricas como Bultaco. Pero la poca autonomía, la escasa infraestructura de recargas y sus elevadísimos precios hacen que a día de hoy no vaya más allá de ser una arriesgada aventura. Es necesario volver a popularizar y apoyar el mundo de la moto desde sus escalafones más bajos, aunando políticas y mejores de acceso, y no pasando de extremo a extremo como se ha hecho en España en estos últimos años: de dejar que todo el mundo pudiera acceder a motocicletas de grandes cilindradas sin ningún tipo de restricciones, a poner trabas para que nadie, absolutamente nadie, sienta la tentación de coger una moto.


Por supuesto, un aspecto importante es la seguridad, pero la seguridad se consigue mejorar haciendo que la gente pueda practicar con su moto desde las cilindradas más bajas. Es necesario, por ello, que de una vez y definitivamente la obtención del carnet de coche signifique la obtención del carnet A1 también y de forma real, y no simplemente una convalidación administrativa como hasta ahora. Las zonas urbanas como las zonas 30 son un gran aliciente para poder conducir en moto con seguridad, por lo que se debería potenciarlas. Y, en último término, se debería relajar la carga impositiva que sufren las motos en materia de impuestos, ya que hoy en día una moto puede llegar a pagar más impuestos que un coche, lo que es absurdo al tratarse de vehículos totalmente diferentes.

| Redacción: Scott Hebron para Revista Coche

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