17 ene. 2015

Los "minis" del Grupo VAG, ¿un fiasco?

El mercado de los utilitarios más pequeños es muy pujante, pero también muy caro.


En VAG se las prometían muy felices cuando hace menos de dos años anunciaban la comercialización de los pequeños coches del grupo alemán, el Seat Mii, el Volkswagen Up!, y el Skoda Citigo, que vendrían a llenar el hueco de los superventas de antaño, el Seat Arosa y el Volkswagen Lupo. Pero nada más lejos de la realidad. Ni siquiera la transformación a coche eléctrico del Up (bajo la denominación e-uP!) consiguió entusiasmar a más clientes.

Y es que la desventaja de los "mini" de VAG es muy grande respecto a sus rivales. De acuerdo, los antiguos Seat Arosa y Volkswagen Lupo no eran gran cosa, y ofrecían un equipamiento espartano, pero al menos eran baratos, y ese es el principal atractivo de los coches de esos segmentos de "micro-cars" o coches urbanos: ser baratos.




Pero los nuevos Mii, Citigo y Up no lo son. Ni muchísimo menos. Aun contando con un equipamiento espartano comparado con sus rivales, eso no ha hecho que sean asequibles, todo lo contrario: son muy caros.

Por el precio de un Up o un Mii el cliente acaba decidiéndose, por lógica, por un coche compacto medio, más mayor, más potente y con más habitabilidad. Y es que no hay mucha diferencia entre los modelos pequeños de VAG (el Up cuesta a partir de 10.800 €) y un Peugeot 208 (10.440 €) , por ejemplo, o Picanto (8.572 €) de Kia, siendo además el Picanto y el 208 mucho más "coche".

En VAG parece que han querido experimentar intentando colar un micro-coche como si fuese un Mini de BMW, pero les ha salido el tiro por la culata y no han logrado engañar a casi nadie.


Los Mii, Citigo y Up hubieran sido una buena opción si ya desde el principio se les hubiera destinado a ser coches asequibles, a utilitarios pequeños y baratos. Sencillos, simplemente, sin rebuscar más. Por desgracia eso no ha sido así, ya que los precios en los que se mueven están muy por encima de lo que la gente entiende por "micro-coche".

¿Qué pueden hacer ahora las marcas del gigante germano? Pues esperemos que sepan aprender de sus errores y reconocer que se han equivocado, de lo contrario no tendrán más remedio que "regalar" su stock, o venderlo como promoción en un intento de salvar los muebles. Veremos qué deciden o si continúan empeñándose en cerrar los ojos a lo evidente.

| Redacción: Scott Hebron para Revista Coche