14 oct. 2014

Consejos del RACE para conducir con lluvia

Con climatología adversa hay que llevar siempre las luces puestas, de esta forma mejoraremos nuestra visibilidad y seremos vistos.


Para reducir el riesgo de accidente por lluvia, el Real Automóvil Club de España-RACE quiere recordar algunos consejos importantes para mejorar la seguridad en carretera. Realizar una conducción suave, aumentar la distancia de seguridad para disponer de tiempo y espacio ante un problema, o revisar los elementos de nuestro vehículo, mejorando la visibilidad, ayudan a reducir el riesgo con climatología adversa. La baja iluminación y las condiciones climatológicas adversas influyen en la accidentalidad en carretera y en zona urbana. Por ello, es muy importante extremar la precaución, y circular con un vehículo en perfecto estado.

Para disponer de una buena visibilidad e iluminación con mal tiempo es importante el buen estado de los limpiaparabrisas, de la óptica de los faros y la intensidad de las lámparas, comprobando el correcto funcionamiento, y controlando la altura de los faros para no "cegar" al resto de usuarios. Para poder estar atento a cualquier imprevisto que surja en la carretera, debemos obtener toda la información de nuestro entorno. Para ello, hay que mantener limpio el parabrisas, revisando el nivel del líquido incluyendo algún tipo de anticongelante, de esta forma podemos limpiar el barro y la suciedad que suelta en resto de vehículos con la calzada mojada.




También es importante reducir el vaho interior que se forma con el frío y la humedad, dirigiendo la ventilación hacia el parabrisas, conectando los sistemas antivaho o abriendo un poco la ventanilla (así se igualan las temperaturas).

Conducción y climatología adversa
Aumente la distancia de seguridad, adecúe la velocidad a las circunstancias del tráfico, evite adelantar en vías de doble sentido, y preste especial atención a peatones, ciclistas o motoristas, ya que la lluvia reduce la visibilidad, aumenta la distancia de detección y provoca reacciones imprevisibles en el vehículo (pérdida de adherencia, riesgo de perder el control...). Es fundamental circular con unos neumáticos en perfecto estado, con una presión correcta y una profundidad del dibujo por encima de 1,6 mm. En caso de aquaplanning, sujetar firmemente el volante, no acelerar y nunca tocar el freno.

Con climatología adversa, hay que llevar siempre las luces puestas, ya que una menor iluminación aumenta el cansancio al volante. Llevar el vehículo en perfecto estado, con un buen reglaje de luces y limpiaparabrisas, mejorará los niveles de seguridad, ya que veremos y seremos vistos con tiempo suficiente.

Las condiciones climatológicas adversas, como la niebla o la lluvia se suman a una menor luminosidad propia del otoño, haciendo más difícil la conducción, ya que disponemos de una menor cantidad de información por la falta de luz. Este hecho obliga a mantener un mayor nivel de atención, lo que provoca un mayor nivel de fatiga. Una mala ventilación o una temperatura elevada en el interior del vehículo empeoran la comodidad para conducción. Hay que renovar el aire, evitar la sequedad en el habitáculo, y disminuir los niveles de monóxido de carbono que pueden entrar los conductos de ventilación.

Precaución con los badenes y zonas anegadas
Durante la conducción deberemos estar atentos a las circunstancias del tráfico, de las señales informativas y de las indicaciones de los agentes. Nunca debemos arriesgar nuestra seguridad cruzando badenes inundados o zonas anegadas, ya que desconocemos la profundidad o los posibles socavones ocultos por el agua, corriendo el riesgo de dejar nuestro vehículo atrapado en la balsa de agua. Es importante recordar que cuando un vehículo se ve anegado, pierde toda la tracción, y puede ser desplazado sin control alguno por parte de los ocupantes.

| Fuente: RACE