21 abr. 2014

La crisis hace que más conductores pierdan la vida en la carretera


Apretarse el cinturón. Esta es la consigna que han tenido que aplicarse la mayoría de las familias en los últimos años para llegar a fin de mes. De esta forma, aprovechar hasta el extremo todos los bienes se ha convertido en una máxima que ha tenido su principal reflejo en el automóvil. Según el Observatorio del Vehículo de Empresa (CVO) promovido por Arval, los españoles estiran la vida de su viejo utilitario hasta los 10,7 años, lo que supone retrasar su cambio 18 meses más que antes de la crisis. Sin embargo, esta solución de ahorro sale cara en términos de siniestralidad. En marzo se rompió la tendencia bajista, contabilizándose 76 accidentes, frente a los 64 de un año antes. Además, a falta de un día para cerrar el balance, la Semana Santa deja seis víctimas mortales más que el año pasado, según el avance de la DGT.

Concretamente, el estudio de Arval –que recoge la evolución de la antigüedad del parque en los últimos cinco años por canal y tipo de vehículo- muestra cómo a partir de 2010, fecha en la que terminó el Plan 2000E y se acentuaron las restricciones al crédito, cambiar de coche se convirtió en un lujo al alcance de tan solo unos pocos.



No es de extrañar que con esta coyuntura, el rejuvenecimiento del parque no termine de arrancar. Si bien el impulso de las sucesivas ediciones del PIVE -con las que el Gobierno retomó en 2012 los incentivos a la compra- ha evitado el desplome del mercado, lo cierto es que arrastramos un déficit de más de tres millones de matriculaciones en los últimos cinco años.

Este déficit unido al auge de ventas de coches 'mileuristas' que por su alta antigüedad y kilometraje se pueden pagar al contado por su bajo precio -siendo una solución obligada de movilidad para muchos- han elevado la edad del parque hasta los 11 años de media, con los efectos negativos que conlleva para la siniestralidad.


Una práctica que no es sólo patrimonio de las economías domésticas
Según el CVO, esta tendencia a alargar la vida del coche no es sólo patrimonio de las economías domésticas. Las empresas también han preferido contener el gasto, lo que les ha llevado a retrasar la renovación de la flota por ser uno de los capítulos más gravosos en sus cuentas, junto con los recursos humanos y la informática.

Esta situación viene siendo muy significativa en el sector del renting, donde las compañías optaron por prorrogar sus contratos con los operadores antes que invertir en flotas, lo que ha hecho además que la oferta de usados jóvenes y de calidad en el mercado de ocasión se haya reducido considerablemente. De hecho, las empresas han pasado de conducir siempre el último modelo, cambiando de turismo cada tres o cuatro años, a aguantar casi cinco (4,6 años) con la misma flota.

Pero, si hay un colectivo especialmente expuesto a los vaivenes económicos, ése es sin duda el de los autónomos; no en vano, entre 2009 y 2013 cerca de 185.000 se vieron obligados a echar el cierre por la caída de la actividad, según datos del Ministerio de Empleo, lo que explica que el parque de furgonetas –su principal herramienta de trabajo- no se haya renovado, envejeciendo progresivamente hasta alcanzar una edad media superior a los 13 años

Los datos del Observatorio del Vehículo de Empresa (CVO), promovido por Arval, muestran claramente que los autónomos que han conseguido mantenerse a flote se han visto forzados a estirar la vida de sus furgonetas hasta cuatro años más que antes de la crisis. De hecho, han pasado de cambiar de vehículos cada 8,8 años a hacerlo cada 13 años, conscientes de que antes que comprar nuevos coches, hay otros "agujeros" que tapar.

Según el director del CVO, Alejandro Madrigal, "estamos viendo que existe una necesidad creciente de renovar el parque por una cuestión de seguridad y también de imagen. Un coche de más de diez años triplica el riesgo de accidentes, por lo que impulsar el rejuvenecimiento del parque con planes de ayuda es una buena medida, pero no será completo sin incluir todas las fórmulas de adquisición de las que dispone una empresa. Si no se promueven en mayor medida fórmulas alternativas a la compra, llegar a los objetivos de la DGT no será tarea fácil".

| Fuente: Arval | Alcance: España